Line of Sight – Lucas Brunelle (1 hour and 10 minutes of RADNESS)


Line of Sight (enlace al documental completo)

Line-Of-Sight-3-989x449Line of Sight  (enlace al documental completo)


A continuación reproduzco literalmente un artículo que me he encontrado por la red y que me ha gustado con respecto a este documental/locura.

Escrito por Cristóbal Bley en cinepata.com  el 29/11/2012

Cultura de la velocidad

“Odio la bicicultura. Aunque odio pocas cosas en la vida —al equipo de fútbol rival, a la clase política y a mí mismo varias veces— odio a la bicicultura. Primero, porque odio que a la palabra cultura se le agreguen prefijos. Y segundo, porque la cultura no nace ni se promueve con algún ambientalista burgués vestido de verde diseñando ciclovías para que la gente que no quiere ni tiene ganas de andar en bicicleta lo haga sin riesgo alguno. La cultura o las subculturas se imponen desde abajo, cuando la fuerza de su movimiento emerge incontenible hacia la superficie, y a la institucionalidad no le queda otra cosa que adaptarse o morir.

Que desde arriba alguien trate de decirle a la gente cómo es que tiene que andar en bicicleta, y además a través de espacios insípidos e infantiles como las ciclovías, me parece humillante hacia los ciclistas que se han ganado el respeto en la calle pedaleando. Por eso odio la bicicultura. Y por eso me encantó Line of Sight.

LUCAS BRUNELLE es un tipo extraño, como cualquiera de los que hacen de la bicicleta su único medio de transporte. Tiene cara de loco, un físico tonificado, y viste de esas calzas apretadas y feas que ocupan los que andan mucho en bicicleta. Pero es más extraño que el resto, porque a su obsesión a andar en bici se le suma la de registrarlo todo, como sea, y siempre arriba de la cleta. Y no filma paseos familiares o alguna cicletada amistosa; todo lo contrario: su especialidad son las ALLEY CATS, como se les dice en inglés a las temerarias carreras ilegales por la ciudad.

Diez años de registro componen este documental. Primero con pesadas handycams DV pegadas al casco y ahora último con las imperceptibles GoPros que graban en HD. Siempre corriendo a 50km/h, entre autos, taxis y micros, cruzando con luz roja o doblando contra el tránsito. Por las calles y sin permiso, en carreras que cruzan la urbe sin importar la hora ni el tráfico, rozando la completa imbecilidad al arriesgar su vida y la de los demás. Pero la película tiene tanta adrenalina que hay que verla de pie y secándose el sudor de las manos.

La historia parte en Nueva York pero luego sigue por México, Londres, Copenhague, Japón y hasta la Gran Muralla China. El objetivo, da lo mismo el lugar, es siempre el mismo: rozar la muerte pisteando a toda velocidad por lugares imposibles, dominar la calle y sentirse El Rey. Es fácil darse cuenta que ganar la carrera —que consiste en llegar primero a ciertos checkpoints repartidos por la ciudad— no importa tanto como la sensación de imbatibilidad casi religiosa que se experimenta al romper en grupo todas las leyes de tránsito. Están, por supuesto, los mejores, los que ganan bien y seguido, y que no necesitan la compañía para hacerse respetar entre los autos. Se agarran de un taxi para acelerar, tiran la bici sobre una reja para acortar camino, atropellan gente si es necesario. Todo vale en pos de la victoria.

El mérito de Brunelle, ajedrecista amateur cuando no está sobre un sillín, es que sin competir siempre está ahí. Detrás del puntero o en medio del grupo, mantiene el ritmo incansable y siempre la mirada hacia delante para que la toma no salga movida. Mientras el resto mira hacia los lados y detrás con desesperación, sabiendo que el mínimo detalle les puede costar la vida, Brunelle va fijo y sin miedo,mostrando que la principal virtud que hay que tener es la de buscar espacio donde no lo hay.

Este es un deporte extremo, amateur y clandestino. No tiene cabida en los medios ni grandes repercusiones en los ajenos. Sin ser sociólogo, yo lo llamaría una cultura: viene desde abajo, se apropia del espacio y con poco logran mucho. No esperan a que nadie haga nada por ellos, sino que ellos se imponen al resto. Por eso, después de ver esto, más odio a la bicicultura. Por lo mismo, amé Line of Sight”


Line of Sight Filmaffinity españa

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